Los favoritos del MoMA para niños y familias

El arte no es solo para adultos. Aquí te explicamos cómo disfrutar de las obras maestras del MoMA con el máximo atractivo para los niños.

Fecha de publicación: 15 de diciembre de 2025
Las latas de sopa de Andy Warhol

Los niños, como cualquier padre admitirá con cansancio, pueden ser sobrenaturalmente difíciles de complacer. Sí, incluso en una ciudad tan infinitamente entretenida como Nueva York, tus pequeños acompañantes son capaces de rebautizar con desprecio a la Estatua de la Libertad como «solo una estatua vieja», quejarse de que el Empire State Building «ni siquiera es tan alto» o mirar con desdén el carrusel de Central Park hasta el olvido. Pero quizá, solo quizá, the mighty Museum of Modern Art, aka MoMA sea la atracción de Nueva York capaz de convertir esos bostezos teatrales en gritos de pura alegría. Colores brillantes, formas extravagantes y cuadros que son tanto rompecabezas por resolver como obras de arte: este lugar lo tiene todo. Síguenos en nuestro sencillo recorrido por los grandes éxitos del museo para toda la familia y obtén información sobre audioguías adicionales, hojas de actividades para niños y a dónde ir cuando termines...

Lo primero es lo primero

Guía digital del MoMA

Empecemos nuestra odisea por el arte moderno con unos consejos esenciales para que el día transcurra sin problemas. Porque, cuando se trata de niños, una planificación meticulosa es fundamental.

  1. Download the MoMA app en los dispositivos de tus hijos antes de llegar. Esto te dará acceso a audioguías infantiles para todas las obras de nuestro recorrido. ¡No olvides los auriculares!
  2. Download a kids’ activity sheet o recoge uno en las taquillas, el Crown Creativity Lab o el Art Lab. Las hojas incluyen minigincanas, además de espacio para garabatear y mucho más.
  3. Te recomendamos visitarlo las mañanas de los días laborables, cuando las galerías están menos concurridas y el ambiente es algo más tranquilo.

Y ahora, comencemos con el recorrido...

La noche estrellada (Van Gogh, 1889)

La noche estrellada en el MoMA

En pocas palabras: Inconfundiblemente Van Gogh, este torbellino dramático de cielos nocturnos celestiales, visto desde la ventana de la habitación del artista en el manicomio de Saint-Rémy-de-Provence, tiene un poder hipnótico silencioso sea cual sea tu edad.

Atractivo para niños: 9/10. Esas pinceladas dramáticas, los colores intensos y las estrellas titilantes fascinarán a los más pequeños. Mira si los tuyos pueden contar las estrellas y seguir los remolinos con los ojos. ¿Cuántos tonos diferentes de azul pueden identificar? ¿Y qué imaginan que ocurre en el pueblo de abajo? ¿Se están despertando los residentes o se están preparando para ir a dormir? Si los característicos remolinos de Van Gogh no inspiran a tus hijos a coger un pincel al llegar a casa, nada lo hará.

¿Dónde se encuentra? Dirígete directamente a la planta 5 y sigue las señales hacia la Galería 501. Ten en cuenta que este es uno de los cuadros más populares del MoMA, por lo que suele estar muy concurrido.

Tarde, Honfleur (Georges-Pierre Seurat, 1886)

En pocas palabras: La escena del atardecer de Seurat representa la playa de Honfleur, en el norte de Francia. Pero hay mucho más en este tranquilo idilio costero de lo que parece a simple vista. Este es el cuadro que dio origen al puntillismo: miles de diminutos puntos de colores puros aplicados en patrones para crear una imagen cohesiva.

Atractivo para niños: 6/10. Haz que tus hijos imiten una pequeña ola del océano, fluyendo suavemente contra la orilla del cuadro. Les encantará cómo los detalles de la pintura parecen disolverse en una penumbra abstracta al acercarse y luego vuelven a unirse en una imagen nítida al retroceder despacio. Es una ilusión óptica que tiene algo de truco de magia, ¿y a quién no le gusta un poco de magia clásica? Bonus: pregúntales qué notan en el marco (un añadido posterior, también pintado por Seurat en su característico estilo puntillista).

¿Dónde se encuentra? Ya estás allí: se encuentra en la misma galería que La noche estrellada. Busca también el colorido Opus 217 de Paul Signac, compañero pionero del puntillismo junto a Seurat.

Rueda de bicicleta (Duchamp, 1913)

En pocas palabras: la primera y más famosa de las obras «readymade» de Marcel Duchamp, Rueda de bicicleta, es exactamente eso: una rueda encajada en el asiento de un taburete. Se dice que Duchamp construyó la escultura para su propio disfrute y en realidad nunca tuvo la intención de que se exhibiera en público. Y sin embargo, aquí está. Pero, ¿es arte?

Atractivo para niños: 7/10. Este «monstruo de Frankenstein» hecho con una rueda de bicicleta y un taburete de cocina fue diseñado para girar, jugar y disfrutar; la respuesta de Duchamp a las anticuadas normas que dictaban que el arte debía verse pero no tocarse. Sin embargo, ya no está permitido tocarla. ¿Cómo creen tus hijos que se sentiría el artista al respecto? ¿Y creen que su lugar es una galería? ¿Se les ocurren otros ejemplos de escultura cinética en el arte público? 

¿Dónde se encuentra? Sigue la ruta natural hacia la sala 505, deteniéndote para contemplar las revolucionarias obras de Picasso, Cézanne, Gauguin y otros por el camino.

El taller rojo (Matisse, 1911)

Dentro del Museo de Arte Moderno (MoMA)

En pocas palabras: existen pocos ejemplos mejores del audaz uso del color y la forma de Matisse que este cuadro rojo (realmente muy rojo) de su propio estudio de arte, lleno de pinturas y esculturas recién terminadas.

Atractivo para niños: 6/10. Si el rojo es el color favorito de tu hijo, esta obra es una apuesta segura. E incluso si no lo es, hay mucho más que descifrar. ¿Cuántos objetos diferentes pueden detectar? ¿Por qué creen que las obras de arte son tan coloridas y detalladas, mientras que el mobiliario son solo contornos sobre ese fondo rojo intenso? Mira más de cerca: ¿fue el rojo la primera opción de Matisse para el color de su cuadro? La audioguía para niños en la app es esencial para descubrir datos curiosos, como el color real del estudio de Matisse en su casa y el hecho de que, en la práctica, estás dentro de un cuadro de Matisse: cada pieza expuesta en esta sala es suya. 

¿Dónde se encuentra? Planta 5, sala 506, justo al lado de la combinación de rueda y taburete de Duchamp.

La persistencia de la memoria (Dalí, 1931)

En pocas palabras: pieza clave de la colección del MoMA durante casi un siglo, la visión pesadillesca de Dalí con relojes viscosos, rostros humanos bulbosos y diminutos insectos correteando es una de las obras de arte más emblemáticas del surrealismo.

Atractivo para niños: 8/10. Dalí describió su visión alucinatoria como un «camembert del tiempo» y los niños se sienten atraídos como ratones a su universo fluido y untuoso. ¿Qué tacto tendrían los relojes si pudieras tocarlos? ¿El paisaje parece acogedor o inquietante? ¿Es un sueño o una pesadilla? A los niños también les encantará descubrir que La persistencia de la memoria apareció una vez en un especial de Barrio Sésamo. En él, se ve al Monstruo de las Galletas visitando el «Museo de la Galleta Moderna», donde los relojes del cuadro de Dalí se reinventan como... sí, lo has adivinado. Parece el tipo de museo que nos gusta.

¿Dónde se encuentra? Sal del colorido mundo de Matisse y entra en el reino de los surrealistas, justo al lado, en la sala 517.

Uno: Número 31 (Pollock, 1950)

One: Number One de Jackson Pollock en el MoMA

En pocas palabras: la obra maestra de gran energía de Jackson Pollock, pintada con su técnica distintiva de goteo (drip painting), es también uno de los lienzos más grandes que jamás completó. Los blancos y negros dominantes parecen palpitar y vibrar, mientras que los subtonos terrosos mantienen la obra equilibrada. Es el expresionismo abstracto plasmado (o goteado) a lo grande.

Atractivo para niños: 7/10. ¿A qué niño no le encantaría intentar recrear la salpicada obra maestra de Pollock en la pared de su propio dormitorio si tuviera la oportunidad? Mira cuánto tiempo pueden seguir un trazo a través de la pintura antes de perderlo en la mezcla. Pregúntales por qué creen que Pollock le dio un nombre tan soso a una pintura tan eléctrica. La audioguía también es tu aliada aquí: invita a los niños a inventar su propio movimiento o baile inspirado en el arte de Pollock.

¿Dónde se encuentra? Regresa a las escaleras mecánicas a través de las salas 522/523 y baja a la planta 4 y a la sala 401, donde Uno: Número 31 capta la atención de inmediato.

Latas de sopa Campbell’s (Warhol, 1962)

En pocas palabras: una obra fundamental que consolidó el arte pop. Los 32 sabores diferentes de Warhol se muestran tal como él quería: apilados vertical y horizontalmente, exactamente igual a como los encontrarías en tu supermercado local. Suponiendo que tu supermercado todavía venda la sopa Pepper Pot de Campbell’s, claro.

Atractivo para niños: 8/10. Si hay algo que les encanta a los niños es la repetición, y el trabajo de Warhol la tiene a raudales. Deja que opinen sobre los sabores, cuenten cuántas variedades diferentes ven y elijan sus tres favoritas antes de mirar con recelo los icónicos retratos Gold Marilyn Monroe y Double Elvis de Warhol y preguntar... "¿Quién?".

¿Cómo lo encontramos? Está en la sala 412, al otro lado del museo. Hay dos formas de llegar: cruza la sala 405 y luego gira a la izquierda por la 410 después de la 408, o ve a la izquierda desde la sala 505 hacia la 406 y luego gira a la derecha en la 415.

Two Cheeseburgers, with Everything (Dual Hamburgers) (Oldenburg, 1962)

En pocas palabras: hay un albergue en el sur de Islandia que exhibe la última hamburguesa de McDonald's vendida antes de que la cadena cerrara su último restaurante en el país. Comprada en 2009, se mantiene sorprendentemente bien conservada. Pero no es tan antigua (ni tan interesante de ver) como los bollos de carne unidos de Claes Oldenburg, con su lechuga pintada de forma chillona y un queso que sobresale como lenguas humanas. Rico, rico.

Atractivo para niños: 10/10. A los niños les gusta una escultura de hamburguesa casi tanto como una de verdad, y les costará apartar la vista de la llamativa obra de Oldenburg, que tiene las mismas probabilidades de revolverles el estómago que de hacerles la boca agua. Pregúntales cómo les hace sentir y si creen que la comida también puede ser arte. ¿Es también arte la hamburguesa de McDonald's islandesa en descomposición?

¿Dónde lo encontramos? Ya estás allí: está en la misma sala que las piezas de Warhol, junto a varias pinturas y esculturas asombrosas de artistas como Piet Mondrian, George Segal y Robert Watts.

Untitled (Flavin, 1969)

Untitled de Dan Flavin en el MoMA

En pocas palabras: Dan Flavin describía su arte —compuesto en gran medida por tubos fluorescentes de colores— como "situaciones" más que como esculturas. Esta instalación en concreto consta de dos tubos, perpendiculares entre sí, en una esquina, y la "situación" surge de cómo el objeto físico se relaciona con el entorno que ilumina.

Atractivo para niños: 6/10. Los niños disfrutarán viendo cómo los tubos bañan de color las paredes de la galería, e incluso pueden pasar a formar parte del arte ellos mismos al bañarse en el resplandor de los rosas luminiscentes y los amarillos radiantes de Untitled.

¿Dónde lo encontramos? Está justo al lado de donde te encuentras ahora, en la sala 413.

Helicóptero Bell-47D1 (Young, 1945)

En pocas palabras: este helicóptero ligero con aspecto de insecto (apodado Dragonfly o Libélula) se fabricó en serie en EE. UU. entre las décadas de 1940 y 1970. Su diseñador, Arthur Young —que también era poeta y pintor—, vio la oportunidad de hacer que su máquina voladora fuera tan bella como utilitaria. Y así nació un clásico del diseño, con su cabina en forma de burbuja y su ligero brazo de cola de aluminio.

Atractivo para niños: 10/10. ¿Un helicóptero? ¿En un museo? ¿Por qué no nos habéis enseñado esto lo primero? Os odiamos.

¿Dónde lo encontramos? Este es fácil. Solo tienes que bajar a la planta 3 por las escaleras mecánicas; no tiene pérdida.

Trucos del MoMA para ir con niños

Antes o después de tu minitour autoguiado —o en cualquier momento en que tus pequeños pierdan la paciencia con las galerías (apostamos a que será cuando los padres se sientan atraídos, inexorablemente, por la sala envolvente de los Nenúfares de Monet)—, el MoMA te ayuda gracias a este trío de ases...

  1. The Art Lab, planta 1. Abierto todos los días de 11:00 a 17:00, el laboratorio ofrece talleres prácticos y divertidos para niños, que incluyen oportunidades para dibujar, hacer manualidades, jugar con las líneas y la luz, y mucho más. Todas las edades son bienvenidas.
  2. The Abby Aldrich Rockefeller Sculpture Garden, planta 1. Repleto de obras de arte táctiles y una exuberante vegetación, este es un espacio encantador para que los niños quemen energía, mediten o dibujen tranquilamente las esculturas entre galería y galería.
  3. Café 2, planta 2. Un espacio familiar ideal para compartir ensaladas, sándwiches y clásicos para niños, perfecto para cuando solo un plato de mac and cheese sirve.

¡Guau!, lo hemos pasado en grande. ¿Adónde vamos ahora?

Cubierta de vuelo del Intrepid Museum en Nueva York

El MoMA está justo en el centro de Manhattan (Midtown), así que hay un sinfín de atracciones divertidas y familiares a poca distancia a pie, muchas de ellas incluidas con the New York Pass. Podrías ir a ver a famosos (bueno, más o menos) en Madame Tussauds en Times Square, subir a lo más alto de Top of the Rock o disfrutar de un clásico en el observatorio del Empire State Building. Quizás quieras alquilar bicicletas para explorar Central Park, o ir un poco más lejos para ver máquinas imponentes en el Intrepid Museum, dar un paseo en barco por el Hudson o ver dinosaurios y dioramas en el American Museum of Natural History. Con The New York Pass®, tendrás la Gran Manzana a tus pies.

¿Has disfrutado de este trocito de Nueva York?

Prepárate para disfrutar de una buena jarra de lo mejor con nuestra guía completa sobre the Harry Potter Shop Butterbeer Experience y descubre algunas travel tips from real New Yorkers.

Con The New York Pass®, puedes olvidarte del estrés y ahorrar mucho en tus entradas para el MoMA, además de docenas de otras atracciones imprescindibles, todo con un pase muy fácil de usar.

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Stuart Bak
Stuart Bak
Escritor/a de viajes freelance

Stu caught the travel bug at an early age, thanks to childhood road trips to the south of France squeezed into the back of a Ford Cortina with two brothers and a Sony Walkman. Now a freelance writer living on the Norfolk coast, Stu has produced content for travel giants including Frommer’s, British Airways, Expedia, Mr & Mrs Smith, and now Go City. His most memorable travel experiences include drinking kava with the locals in Fiji and pranging a taxi driver’s car in the Honduran capital.

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Avión sobrevolando Nueva York. Opciones de transporte entre el aeropuerto y Nueva York.
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Cómo llegar a Nueva York desde el aeropuerto

Son tantas las personas que visitan Nueva York al cabo del año que la ciudad necesita no uno, ni dos, sino tres aeropuertos para satisfacer la enorme demanda. Tampoco es que nos extrañe, la verdad, con todo lo que hay que ver y hacer en Nueva York: la Estatua de la Libertad, el Empire State Building, Times Square, la Quinta Avenida... Y la lista podría seguir hasta el infinito y más allá. Si tú tampoco te lo quieres perder y estás pensando en viajar a Nueva York, no te pierdas nuestra guía de opciones de transporte entre los diferentes aeropuertos de Nueva York y la ciudad. Descubrirás las diferentes maneras de llegar a Manhattan en el menor tiempo posible para disfrutar al máximo de tu visita a Nueva York. Aeropuertos de Nueva York La Gran Manzana cuenta con tres aeropuertos internacionales: John F. Kennedy (JFK), Newark Liberty (EWR) y LaGuardia (LGA). Te contamos los datos básicos de cada uno... El aeropuerto JFK es el principal punto de entrada a Estados Unidos, lo que lo convierte en el aeropuerto más grande y concurrido de Nueva York. Está situado en Queens, a unos 26 km al sureste del centro de Manhattan. El aeropuerto Newark Liberty está a 14 km al suroeste de Manhattan y se acerca bastante al JFK en cuanto a la cantidad de personas que transitan por él cada año. LaGuardia es el más pequeño de los tres principales aeropuertos neoyorquinos, y recibe aproximadamente a la mitad de personas que el JFK. Se encuentra a unos 17 km del centro de Manhattan. Pero, ¿cuál es la mejor manera de llegar a Manhattan desde los aeropuertos de Nueva York? Sigue leyendo para averiguarlo... De JFK a Nueva York AirTrain El JFK AirTrain es una forma rápida, sencilla y (en casi todos los casos) gratuita de desplazarse por las ocho terminales del aeropuerto. Funciona 24 horas al día, 7 días a la semana durante todo el año y conecta las terminales del aeropuerto con las zonas de recogida de los hoteles, con los aparcamientos del aeropuerto y con la zona de alquiler de coches. Tendrás que pagar (alrededor de 8,25 $) si tu viaje en AirTrain empieza o termina en las estaciones de Jamaica o Howard Beach, que son las estaciones que conectan el AirTrain con la red de transporte público de Nueva York a través del metro de Nueva York, la Long Island Rail Road y los autobuses públicos. Metro ¿Viajas con un presupuesto un poco ajustado? El metro de Nueva York es tu amigo. Toma el AirTrain hasta la estación de Jamaica, donde encontrarás conexiones de metro con Brooklyn, Queens, Midtown y Lower Manhattan. Otra opción es llegar hasta Howard Beach en AirTrain, donde encontrarás conexiones solo con Brooklyn, Lower Manhattan y Rockaways. El metro tarda entre 50 y 60 minutos en llegar a Manhattan y solo cuesta unos 3 dólares además del billete de AirTrain. Tren de cercanías (Long Island Rail Road) El Long Island Rail Road es un tren de cercanías que comunica la estación de AirTrain de Jamaica con Midtown Manhattan, Grand Central Terminal, Brooklyn y Long Island. El tren es bastante más rápido que el metro y tarda unos 30 minutos en llegar al centro de Manhattan. Pero el precio del billete es más alto que el del metro: entre 5 y 11 dólares que se añaden a la tarifa del AirTrain. Los precios varían dependiendo de si viajas en hora punta o no. Autobús Hay montones de servicios regionales de autobús que salen del aeropuerto JFK, más de los que podemos enumerar aquí, pero la mayoría no te dejan directamente en el corazón de Nueva York, sino que requieren hacer una conexión con el metro. El servicio Express Bus, que sale de las terminales 1, 4 y 8, sí que te lleva hasta el centro de Manhattan. Cuesta alrededor de 19 $ y pasa cada 30 minutos entre las 11:00 de la mañana y las 19:00 de la tarde. Taxi Los taxis del aeropuerto JFK cobran una tarifa fija de unos 70 $ hasta Manhattan. En los taxis pueden viajar hasta cuatro personas como máximo. Sin embargo, hay que tener cuidado con los cargos adicionales, como el recargo por hora punta (5 $), la tasa de recogida en el aeropuerto (1,75 $), el impuesto estatal (50 céntimos), la tasa variable por congestión y el suplemento de 75 centavos para los trayectos que atraviesan Manhattan o terminan al sur de la calle 96. Ah, y ten en cuenta que, en Nueva York, lo normal es dejar propina. Coche de alquiler Hay montones de empresas de alquiler que operan en las terminales de JFK, como, por ejemplo, Alamo, Avis, Hertz y Thrifty. Reserva tu vehículo y toma el AirTrain hasta la estación de Federal Circle para recogerlo. Ten cuidado con los peajes en Nueva York y sus alrededores, y asegúrate de consultar la política de tu compañía de alquiler con respecto a cómo gestionar los peajes para evitar tener que pagar una factura enorme al entregar el coche. De Newark Liberty a Nueva York AirTrain Al igual que el JFK, el aeropuerto Newark Liberty cuenta con una red de AirTrain que da servicio a las tres terminales del aeropuerto y ofrece transporte gratuito hasta la zona de recogida de los coches de alquiler, las lanzaderas de los hoteles y los aparcamientos. Si tomas el AirTrain hasta la estación Newark Liberty International Airport Station para conectar allí con el transporte público hasta Manhattan, tendrás que pagar alrededor de 8,25 $, que se añadirán al precio de tus billetes de NJ Transit o Amtrak. El AirTrain circula cada 3-5 minutos entre las 5:00 de la mañana y las 23:00 de la noche y cada 15 minutos aproximadamente durante las horas de la madrugada. Tren de cercanías Los trenes regulares de Amtrak y NJ Transit van directos desde la estación del aeropuerto internacional Newark Liberty hasta Penn Station, en Midtown Manhattan. Desde allí podrás viajar a Filadelfia, a Washington D.C. y a otros lugares de Estados Unidos. El viaje en tren hasta Manhattan desde Newark dura unos 25 minutos y cuesta alrededor de 20 $ por trayecto. Autobús NJ Transit ofrece un servicio regular de autobuses exprés entre el aeropuerto internacional Newark Liberty y las principales estaciones de Nueva York, como Grand Central, Bryant Park y la terminal de autobuses Port Authority. El autobús exprés cuesta 18 $ por trayecto, mientras que el billete de ida y vuelta te sale por 30 $. Los autobuses circulan en intervalos regulares entre las 5:00 y la 1:00 de la madrugada, los 365 días del año. Taxi Los taxis del aeropuerto Newark Liberty cobran tarifas fijas que oscilan entre los 60 y los 80 dólares, dependiendo del lugar de Nueva York al que te dirijas. Al igual que en el aeropuerto JFK, hay que tener en cuenta varios cargos adicionales, y, como ya dijimos, la propina si el servicio ha sido bueno. Coche de alquiler Encontrarás todas las compañías habituales de alquiler de coches en el centro de alquiler situado en los niveles 1-3 de la vía de acceso al aparcamiento A (Parking A Access Road), donde podrás llegar gratuitamente en el AirTrain. Recuerda consultar la política de peajes con la empresa de alquiler que elijas para saber cuáles son las condiciones. De LaGuardia a Nueva York Al ser el más pequeño de los "tres grandes" de Nueva York, las opciones de transporte son algo más limitadas desde el aeropuerto de LaGuardia. Pero llegar al corazón de la Gran Manzana sigue siendo muy sencillo. Autobús Hay varios autobuses de la Metropolitan Transportation Authority (MTA) que salen desde el aeropuerto de LaGuardia hasta el centro de Manhattan. O, si lo prefieres, también puedes hacer conexiones con el metro y el tren de cercanías de la Long Island Rail Road. Los viajes de ida en la red de autobuses de la MTA cuestan solo unos 2,90 $, lo que convierte al autobús en el método de transporte más rentable para ir desde LaGuardia hasta Manhattan. Taxi El trayecto en taxi desde LaGuardia a Manhattan oscila entre los 30 y los 38 dólares. Y, como en el resto de aeropuertos, las tarifas se fijan según el destino, y sufren varios añadidos, como impuestos estatales, recargos por hora punta y tasas de acceso al aeropuerto. Como siempre, si el servicio ha sido bueno, deberías dejar propina. Coche de alquiler Las agencias de alquiler de coches Avis, Budget, Enterprise y Thrifty operan en las tres terminales de LaGuardia y hay lanzaderas gratuitas en cada terminal que te llevarán hasta tu vehículo de alquiler. Ahorra en Nueva York con The New York Pass® Hasta aquí nuestra guía sobre las opciones de transporte ente los aeropuertos de Nueva York y el centro de la ciudad. Esperamos que te haya sido útil para planificar tu llegada a la Gran Manzana. Si además quieres ahorrar en las entradas para las principales atracciones de Nueva York una vez en la ciudad, solo tienes que hacerte con el pase turístico The New York Pass®. ¡La mejor manera de ahorrar en Nueva York mientras haces turismo!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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Qué hacer cerca del Empire State Building

Si hay un edificio que nadie debería perderse en Nueva York, ese es el Empire State Building (ESB), todo un símbolo de la ciudad y uno de los rascacielos históricos más queridos y famosos de Nueva York. Y lo mejor de todo, es que el Empire State Building está en pleno corazón de Manhattan, por lo que hay muchas otras cosas que hacer y visitar cerca del Empire State Building. Si quieres aprovechar al máximo tu visita al Empire State Building, no te pierdas nuestra selección de cosas que ver y que hacer en las inmediaciones del Empire State Building de Nueva York. Nuestra selección incluye: Central Park Rockefeller Center Madame Tussauds Times Square MoMA Greenwich Village ¡Y mucho más! 1. Mirador del Empire State Building La visita al Empire State Building desde el exterior ya merece la pena, sobre todo si esperas a que anochezca y contemplas su famosa aguja iluminada. Pero nuestra recomendación es que no te quedes en la fachada y visites el fantástico interior de estilo art déco del rascacielos. Además, la visita al Empire State Building te da acceso a multitud de exposiciones sobre la historia del edificio y sobre la ciudad de Nueva York en general. Y por supuesto, la guinda final: el increíble mirador al aire libre de la planta 86, desde el que disfrutarás de unas vistas panorámicas increíbles de todo Manhattan y más allá. ¡No te lo pierdas! 2. Rockefeller Center y mirador Top of the Rock Otro de los principales miradores de Manhattan está a un cuarto de hora a pie desde el Empire State Building. Se trata de otro de los rascacielos históricos de Manhattan: el gigantesco Rockefeller Center. Recorre el edificio y su historia en una visita guiada por el rascacielos. Y una vez te hayas empapado de historia neoyorquina, sube al divertido ascensor que te llevará hasta lo más alto del edificio: el mirador Top of the Rock, desde el que disfrutarás de unas vistas impresionantes de Central Park, el skyline de Nueva York (incluido el cercano Empire State Building) y toda la isla de Manhattan. 3. Catedral de San Patricio Visitar la Catedral de San Patricio (St. Patrick's Cathedral) de Nueva York es una experiencia sobrecogedora, la preciosa iglesia neogótica se alza entre rascacielos mucho más altos que ella, generando un estupendo contraste arquitectónico. La primera piedra de la catedral se colocó en 1858, pero no abrió sus puertas hasta 21 años después, en 1879. Adéntrate en este remanso de paz y olvida el bullicio de Nueva York por un instante, será casi como viajar en el tiempo. 4. Museo de Arte Moderno (MoMA) Si te gusta el arte, no puedes perderte una visita al prestigioso Museo de Arte Moderno (MoMA), a dos pasos del Rockefeller Center y de la Catedral de San Patricio. En este famoso museo de arte moderno, descubrirás obras de artistas de la talla de Van Gogh, Claude Monet, Frida Kahlo, Andy Warhol y Georgia O’Keeffe. Además de las impresionantes salas del museo, el MoMA cuenta también con un encantador jardín de esculturas en el que podrás tomarte un descanso mientras sigues disfrutando del arte o incluso meditar un rato (hay una audioguía de meditación disponible para este espacio). 5. Times Square Times Square no solo cobra vida la noche de fin de año, como habrás visto en la tele montones de veces, sino que es un hervidero constate de todo tipo de gente, artistas callejeros y animación de todo tipo. El mejor momento para visitar Times Square es tras la puesta de sol, cuando las luces de neón y las pantallas cobran todo su esplendor. Pero Times Square no es solo una plaza llamativa, es el corazón del entretenimiento y el espectáculo de Manhattan, sede de los principales cines y teatros históricos de Nueva York. Puedes hacer una visita guiada por Broadway y Times Square para descubrir toda la riqueza cultural de la zona. O sencillamente pasearte y dejarte llevar por la animación del lugar. 6. Madame Tussauds Times Square El museo de cera más famoso del mundo se encuentra en pleno Times Square. Si quieres codearte con estrellas del mundo del espectáculo, el deporte y la política, e incluso sacarte fotos con ellas, Madame Tussauds es tu museo. Podrás posar con Lady Gaga, Morgan Freeman y muchas otras estrellas internacionales. Y no creas que en Madame Tussauds solo encontrarás figuras de cera increíblemente realistas, también hay montones de divertidas exposiciones interactivas, como la popular Marvel Universe 4D. 7. Central Park El maravilloso Central Park, el pulmón verde de Manhattan, cuenta nada más y nada menos que con 340 hectáreas de superficie, por lo que te podrías pasar días enteros explorándolo, y se encuentra a menos de media hora andando desde el Empire State Building. Este enorme parque tiene jardines, estanques, puentes, zonas boscosas e incluso un zoo y un castillo. Una de las mejores maneras de explorarlo es en bicicleta, a tu aire o uniéndote a una visita guiada. También hay divertidas visitas a pie, como la que te lleva por localizaciones de películas y series. En fin, Central Park es uno de los lugares más emblemáticos de Manhattan y uno de los lugares favoritos de la población local para pasear. 8. Madison Square Garden El Madison Square Garden está a dos pasos del Empire State Building. Esta sede histórica no solo del deporte sino de la música es uno de los lugares más visitados de la ciudad. El céntrico estadio es el hogar de dos de los equipos profesionales más queridos de Nueva York: los New York Knicks de la NBA y los New York Rangers de la NHL. Recorre los más de cien años de historia de este gran estadio en el que revivirás grandes momentos deportivos, musicales y del mundo del espectáculo en general. 9. Greenwich Village Si quieres conocer uno de los barrios más emblemáticos de Manhattan, pon rumbo a Greenwich Village. Cuna de la contracultura neoyorquina y capital de la vida bohemia desde el siglo pasado. Durante el día podrás visitar sus encantadoras atracciones, como el Washington Square Park, con su precioso arco. Y si te quedas hasta por la noche, descubrirás la animada vida nocturna del barrio. Nuestra recomendación es que te unas a alguno de los múltiples paseos guiados para no solo disfrutar del barrio sino para descubrir su rica historia cultural y nocturna. Tienes paseos guiados por el día, recorridos nocturnos e incluso tours fantasmagóricos. Elige el que más te guste. Ahorra en Nueva York con The New York Pass® Y hasta aquí nuestra selección de algunas de las cosas que se pueden hacer en los alrededores del Empire State Building. Como ves, tienes montones de opciones entre las que elegir, lo cual no es de extrañar, teniendo en cuenta que el Empire State Building está en pleno corazón de la Gran Manzana. Esperamos que esta selección te sirva para planificar tu itinerario ideal. Ten en cuenta que la mayoría de las atracciones turísticas que rodean el Empire State Building están incluidas en The New York Pas®, por lo que si quieres ahorrar en las entradas para todas esas atracciones de Nueva York y para muchas otras, solo tienes que hacerte con tu pase turístico para Nueva York y comenzar a disfrutar más por menos.
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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Guía de los mejores parques de Nueva York

Si alguien te dice que Nueva York es todo rascacielos y hormigón, está claro que no conoce bien esta fascinante metrópoli. La Gran Manzana está repleta de zonas verdes y rincones tranquilos en los que olvidarse del tráfico y del rito frenético de la ciudad... de hecho, ¡hay más de 1700 zonas verdes en toda Nueva York! Cada una con su particular encanto y su carácter propio. Suponemos que, por muy largas que sean tus vacaciones en Nueva York, no te dará tiempo a visitar más de mil parques, así que te hemos preparado una selección de los mejores parques de Nueva York para que sepas cuáles no deberías perderte durante tu estancia en la ciudad. Elige tus favoritos y pon rumbo a ellos cuando te apetezca darte un largo paseo lejos del tráfico, hacer ejercicio, disfrutar de un picnic o simplemente relajarte en un banco mientras contemplas la vegetación. Nuestra selección incluye: Central Park Prospect Park Washington Square Park High Line Bryant Park Battery Park Brooklyn Bridge Park Riverside Park The Hills, Governors Island Jardín Botánico de Nueva York 1. Central Park, Manhattan Por supuesto, teníamos que empezar con la gran estrella del lugar en lo que a parques se refiere: Central Park. El parque más famoso de Nueva York, con sus 341 hectáreas de vegetación, sus agradables explanadas de césped y sus numerosos senderos arbolados, es un auténtico oasis de verdor en pleno corazón de Manhattan. No es solo una de las atracciones turísticas más visitadas de Nueva York, también es uno de los lugares favoritos de los neoyorquinos y las neoyorquinas para hacer deporte, escuchar música y hacer picnics. Central Park tiene nada menos que siete estanques, entre ellos el inmenso Reservoir y el famoso The Pond, desde donde podrás disfrutar de unas vistas inmejorables de los rascacielos de la calle 59. No te pierdas tampoco lugares tan especiales como el castillo del Belvedere, una extravagante fortificación de estilo victoriano; Cherry Hill, una zona de cerezos que no deberías perderte durante la floración; el memorial de John Lennon, en Strawberry Fields; la estatua de Alicia en el País de las Maravillas, y el precioso y fotogénico Bow Bridge, entre muchas otras. Y si quieres añadirle un extra de diversión a tu visita, puedes alquilar una bici en Central Park para recorrer el parque o unirte a una visita guiada por zonas del parque que han aparecido en películas famosas. También puedes combinar ambas ideas y hacer un tour guiado por el parque en bicicleta. ¡Como ves, hay miles de maneras de disfrutar de este maravilloso parque! 2. Prospect Park, Brooklyn Prospect Park es a Brooklyn lo que Central Park a Manhattan. Al otro lado del East River, también podrás disfrutar de la naturaleza y admirar los cerezos en flor durante la primavera, normalmente en abril. Y no solo eso, Prospect Park alberga en su interior un zoo, el Jardín Botánico de Brooklyn. Y lo mejor de todo es que no solo encontrarás belleza natural en este parque, también podrás admirar en él el maravilloso edificio neoclásico del Museo de Brooklyn, famoso por sus antigüedades egipcias, pero que cuenta con una colección que va desde las culturas antiguas hasta el arte más actual. 3. Washington Square Park, Greenwich Village Washington Square Park es el corazón verde del barrio de Greenwich Village, en Manhattan, y es famoso por su hermoso arco del triunfo en honor a George Washington. También tiene un pasado oscuro, ya que en esta plaza se celebraban ejecuciones públicas en épocas pasadas. Pero no te preocupes, todo aquello pasó y ahora tan solo es un lugar agradable donde la gente va a jugar al ajedrez, a tocar música y a pasar el rato. ¿Te gustan las historias macabras y te has quedado con ganas de saber más sobre el pasado siniestro de Greenwich?, siempre puedes hacer el paseo guiado de los fantasmas de Greenwich Village, donde te contarán todo tipo de detalles escabrosos sobre este famoso barrio de Nueva York. 4. The High Line, Chelsea The High Line no se parece a ningún otro parque de Nueva York: este paseo ajardinado de 2,3 kilómetros de largo está construido sobre un antiguo tramo de vía férrea. Caminarás por encima del suelo, serpenteando entre los rascacielos típicamente neoyorquinos, mientras admiras las obras de arte contemporáneo esparcidas por el parque y contemplas unas vistas panorámicas estupendas de Nueva York. Si visitas el barrio de Chelsea, no deberías perderte este curioso parque que además te dejará a tiro de piedra del Chelsea Market, donde podrás probar comida procedente de todos los rincones del mundo. Otra de las atracciones interesantes que te quedan a un paso de High Line es el interesante Museo Whitney de Arte Americano, aprovecha para echarle un ojo. 5. Bryant Park, Midtown West Bryant Park ofrece un soplo de aire fresco y vegetación en pleno Midtown Manhattan, una de las zonas más dinámicas y concurridas de Nueva York. Este pequeño parque recuerda a los jardines franceses, con su cuidado césped, sus sillas y su tiovivo. Adyacente a la famosa Biblioteca Pública de Nueva York, es también un lugar de gran importancia cultural, donde se organizan varios eventos a lo largo del año. Uno de los más populares entre la cinéfila población neoyorquina es el Festival de Cine de Bryant Park, que se celebra en junio. 6. The Batery, Lower Manhattan The Battery, situado en el extremo sur de Manhattan, ofrece unas vistas impresionantes de la Estatua de la Libertad y Ellis Island, de hecho, desde este parque salen los ferris que van a ambas islas. También es un lugar cargado de historia, ya que fue aquí donde desembarcaron los primeros emigrantes en la ciudad. No te pierdas las vistas de la bahía de Nueva York y de Fort Clinton, una fortaleza estadounidense construida a principios del siglo XIX. Battery Park se encuentra también a dos pasos de Wall Street, el distrito económico de Nueva York, así que aprovecha para explorar el centro neurálgico de una de las economías más poderosas del mundo. Y, por supuesto, no te vayas de Lower Manhattan sin visitar dos de las atracciones más populares de la zona: el Monumento y Museo del 11-S y el mirador One World Observatory. 7. Brooklyn Bridge Park, Brooklyn Para disfrutar de unas vistas inmejorables del skyline de Manhattan y del famoso Puente de Brooklyn, pon rumbo al Brooklyn Bridge Park, un paseo arbolado de 2 kilómetros de largo a orillas del East River. Aquí podrás admirar varios edificios históricos, como el embarcadero del Fulton Ferry y el antiguo Empire Stores and Tobacco Warehouse. Nuestro plan favorito en este parque es alquilar una bicicleta para recorrerlo tranquilamente. Y ya que estás, aprovecha para cruzar el puente y lánzate a explorar el famosísimo barrio de Brooklyn. 8. Riverside Park, Upper West Side Para disfrutar de unas vistas espectaculares del río Hudson y del skyline de Manhattan, solo tienes que subir hasta Riverside Park, en el Upper West Side. Un parque estrecho (solo tiene entre 100 y 200 metros de ancho), pero que se extiende a lo largo de 6 kilómetros a orillas del río. Además de numerosas canchas para hacer deporte (tenis, baloncesto, voleibol, etc.), el Riverside Park cuenta con un pequeño puerto deportivo, un acceso para kayaks y una pista de skate. De hecho, el Riverside Park es una extensión de Sakura Park, un pequeño parque neoyorquino famoso por sus cerezos, donados a la ciudad de Nueva York por el Comité de Residentes Japoneses en 1912. Nuestra recomendación: hazte con un delicioso picnic y disfruta del parque y de las vistas mientras picas algo. 9. The Hills at Governors Island, Governors Island Toma el ferry para escapar del ajetreo de la ciudad y descubrir Governors Island, situada en la bahía entre Manhattan y Brooklyn. Esta antigua base militar abandonada ha sido transformada y reurbanizada, y ahora cuenta con espacios verdes y lugares dedicados al arte y a la innovación. Incluso hay una pequeña granja urbana, que abre sus puertas al público los fines de semana. Alquila una divertida bicicleta Surrey para descubrir esta curiosa isla y aprovecha para admirar desde lejos los monumentos más famosos de Nueva York, como la Estatua de la Libertad y el Puente de Brooklyn. Echa un vistazo a las instalaciones artísticas repartidas por el entorno natural y descubre el pasado militar de la isla en Fort Jay y Castle Williams. 10. Jardín Botánico de Nueva York, Bronx Sí, es cierto, estamos haciendo un poco de trampa, el Jardín Botánico de Nueva York no es exactamente un parque sino, eso, un jardín, pero no queríamos irnos sin mencionártelo. Aquí podrás contemplar desde zonas boscosas, como el Thain Family Forest, hasta hermosas rosaledas, como el Peggy Rockefeller Rose Garden, con sus más de 650 tipos de rosas. Si te interesa la botánica y el mundo vegetal, en estos fascinantes jardines podrás contemplar montones de especies vegetales diferentes de todo el mundo. Ahorra en Nueva York con The New York Pass® Hasta aquí nuestra guía de los mejore parques de Nueva York (¡con un jardín de regalo!), esperamos que te haya servido de inspiración para tus vacaciones en la Gran Manzana. Si además de conocer todos los parques de la ciudad también quieres visitar las principales atracciones turísticas de Nueva York al mejor precio, tan solo tienes que hacerte con el pase turístico The New York Pass®. ¡La mejor forma de ahorrar mientras haces turismo!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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