Ya habíamos recorrido todo el museo cuando conocí a Julie, una de las dos cofundadoras del Museum of Broadway. Cuando dijo: «no se explica cómo esto no ha existido antes en Nueva York», nos dimos cuenta de que tiene toda la razón. Parece increíble que una ciudad construida sobre teatros y musicales no tuviera ya un hogar para la historia de Broadway.
Julie vive en Nueva York desde hace más de 20 años y trabaja en el mundo al que ahora ayuda a rendir homenaje. Es votante de los premios Tony, productora y miembro de la Broadway League. En otras palabras, es una verdadera experta en la materia y ¡estábamos deseando charlar con ella para saber más sobre el museo!
Cómo empezó el Museum of Broadway
Suena descabellado, «pero no había ningún museo como este en Nueva York», me contó Julie. «Queríamos crear un lugar donde la gente pudiera entender realmente cómo Broadway llegó a ser lo que es hoy».
A esto le siguió un proceso de varios años de diseño, selección y consolidación de más de un siglo de historia teatral. “Queríamos que la gente fuera consciente de que estamos a hombros de gigantes: sin esos pioneros, hoy no existiría Broadway”.
Esa idea se convirtió en la columna vertebral del museo: una línea del tiempo interactiva de la evolución de Broadway, que comienza con las Ziegfeld Follies (el precursor de los espectáculos de Broadway) y recorre cada década. Pasearás desde Oklahoma hasta West Side Story, Cabaret, The Wiz y A Chorus Line. En un momento estarás bailando las coreografías de West Side Story y, al siguiente, seguirás el camino de baldosas amarillas hacia la planta inferior.
¡Las coristas originales!
Crear la magia inmersiva
Algo que noté durante mi visita fue lo interactivo y visual que es todo el museo, y no de forma superficial, sino con un estilo teatral glorioso. Julie me confirmó que no fue casualidad.
La idea era que cada sección fuera inmersiva: “queríamos que la gente sintiera que el espectáculo cobraba vida a su alrededor. Y queríamos que conectara con todas las generaciones”.
Y vaya si lo hace. Te subes a un escenario mientras contemplas proyecciones de los auditorios de Broadway; exploras la iluminación, la escenografía y el vestuario; interactúas con los procesos que normalmente permanecen invisibles.
A los visitantes de todas las edades les encanta, aunque por razones distintas. “A los niños les gusta la interactividad y lo mucho que te metes en la función”, explica Julie. “A los más mayores les encanta la nostalgia, esa sensación de recordar la primera vez que vieron aquel espectáculo o escucharon aquella canción”.
Para Julie, el teatro es para todo el mundo: “En Broadway hay algo para cada persona, eso es lo que lo hace especial”.
Cantando: *here's here... the Phantom of the Opera*
Un museo diseñado para todo el recorrido
En total, el museo ocupa unos 2400 metros cuadrados. Es sorprendentemente grande y tiene un diseño precioso, pero la parte que más me impactó es la sección final de la puerta de artistas. Aquí, el enfoque no está tanto en los espectáculos, sino en las personas y procesos que los hacen posibles.
“Queríamos mostrar cuántos roles diferentes participan, no solo la gente que ves sobre el escenario”, comenta Julie. Desde la escritura y la composición hasta el atrezo, los decorados y la dirección de escena, el museo destaca cuántas mentes creativas forman parte de las producciones más inolvidables de Broadway.
¿Su parte favorita?
“La sección entre bastidores: me encanta cuando el público ve el proceso de desarrollo de una canción o un guion. Se pueden ver las notas manuscritas y las letras tachadas. Es el viaje desde la primera idea hasta el espectáculo terminado”.
Señaló uno de sus objetos preferidos: el espejo del apartamento de Jonathan Larson. “Es el de verdad, el que miraba cada día mientras ideaba y escribía sus obras”. Y estamos de acuerdo, ¡es una pasada!
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Lo que la gente no sabe sobre Broadway
«La mayoría de la gente nunca va entre bastidores», dijo Julie. «No se dan cuenta de cuánto trabajo conlleva crear esa magia, ni de cuántas personas se necesitan para dar vida a un espectáculo».
Y por eso el museo es el complemento perfecto para ver un espectáculo de Broadway. Te hace mirar el teatro de otra manera y apreciarlo aún más.
Algunas recomendaciones finales de Broadway
No estaba dispuesta a revelar un único favorito —«soy Suiza», rió—, pero sí compartió algunos que le encantan ahora mismo:
«Tendría que decir "Operation Mincemeat", "Oh Mary" y "Buena Vista Social Club"».
¿Su mejor consejo para elegir?
«Ve a ver cualquier cosa que creas que te hará reír o que pueda cambiar tu perspectiva».
¡No podríamos haberlo dicho mejor!
¡Mira cómo las palabras pasan de la página al escenario!
Ovación de pie…
Nos encantó el museo. Es inmersivo, está magníficamente organizado y rebosa alegría y talento. Tanto si eres una persona experta en teatro como si acabas de llegar a Times Square y quieres entender a qué viene tanto alboroto, es la introducción —y celebración— perfecta de Broadway.
Y cuando lo hayas visitado, apreciarás aún más cada espectáculo que veas después.
¿Te ha gustado este pedacito de Nueva York?
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