Conocemos a la Queen of the Empire para descubrir los secretos del Empire State Building

Sabes que alguien es importante cuando su apodo es, literalmente, Queen. Y quién mejor para enseñarnos el legendario rascacielos de Nueva York y los rincones que no encontrarás en las guías...

Queen Renita

 

Son las 8:30. Tenemos jet lag y nos falta un café. El mapa del metro de Nueva York parece un garabato confuso y hemos adivinado la salida al azar. Al salir, el Empire State Building es lo primero que vemos que nos hace detenernos y decir «uau». En voz alta. Vale, ¡ahora sí parece que estamos en Nueva York! Y sí, hemos llegado al lugar correcto. 

Nos recibe Renita Edmund, una anfitriona del observatorio que lleva 26 años dando la bienvenida a los visitantes del edificio y nunca ha perdido el entusiasmo. Se nota al instante: esa gran sonrisa y ese abrazo tan fuerte no se pueden fingir. En cuestión de minutos nos sentimos como viejos amigos y, mientras exploramos uno de los grandes hitos de Nueva York, nos cuenta historias de su larga trayectoria.

El día que Buddy el elfo estuvo en la lista de los traviesos

Nos llevan por un opulento pasillo de estilo Art Déco que nos hace sentir elegantes solo por estar allí. Los carteles que adornan las paredes muestran el papel protagonista del Empire en películas clásicas, desde King Kong hasta Solo en casa 2, lo que nos tienta a entrar directamente en los cotilleos. «Y bien, ¿has conocido a algún famoso? ¿Has visto el rodaje de alguna película aquí?». 

«Bueno, llamé a seguridad por Buddy el elfo», responde con naturalidad. Esto es mejor que el avistamiento de las Kardashian que esperábamos. 

«Cuando se rodó Elf, no sabíamos que se grababan películas en otras partes del edificio. Así que, cuando Will Ferrell apareció en el vestíbulo con su traje completo de elfo, no sabía qué estaba pasando y llamé a seguridad. Cuando me di cuenta de mi error, Will fue muy amable. Me dijo que nunca olvidaría el día en que casi lo echan del Empire State Building. Siempre nos gusta asegurarnos de que las visitas de la gente sean memorables», añade con picardía. 

Vestíbulo del Empire State Building

«Buddy el elfo, ¿cuál es tu vestíbulo favorito?»

Secretos bajo el horizonte (y una cancha de baloncesto)

La búsqueda de cotilleos continúa, pero esta vez dirigida al Empire. Queremos conocer algunos secretos: ¿hay algún túnel oculto?, ¿un escondite misterioso?, ¿qué mantiene el edificio a buen recaudo?

La respuesta es una mezcla de finanzas de la vieja escuela con un toque deportivo. Renita nos lleva a unos 10 metros bajo tierra para descubrirlo todo, en una zona que no suele estar abierta al público*. Aquí encontramos una puerta gigante de varias toneladas, al estilo de Gringotts, perteneciente a la cámara acorazada de un banco abandonado instalada en la década de 1930. Al parecer, pesaba demasiado para sacarla del edificio, así que ahora se encuentra en medio de un almacén de aspecto muy corriente.

Cámara del Empire State Building

La cámara secreta del Empire desprende una energía propia del Mundo Mágico

Después, en total contraste, nos dirigimos a una parte más moderna del sótano del Empire. «Vamos al Club Level», anuncia Renita con su característica sonrisa efervescente, haciéndonos pensar que estamos a punto de unirnos a una fiesta clandestina. Casi.

El Club Level es una planta exclusiva para inquilinos, llena de emprendedores tecnológicos con sus bagels y, sí, una cancha de baloncesto real con gradas plegables para quienes quieran encestar unas canastas bajo un icono de Nueva York. No es lo que esperábamos encontrar en el sótano del edificio.

Cancha de baloncesto del Empire State Building

A pie de pista en la selva de asfalto

Los momentos más importantes

Nos dirigimos al museo de la segunda planta, donde cobran vida los inicios del Empire. Imágenes gigantes de trabajadores temerarios que no usaban más que un cinturón como arnés: es la parte de la historia del Empire que a Renita le resulta más fascinante. Debe de hablar de esto casi todos los días. Le preguntamos qué la motiva y qué es lo que más le gusta de trabajar aquí.

«Son los visitantes. Para algunas personas, venir aquí es el sueño de su vida», se emociona al decirlo. «Y yo formo parte de su experiencia. Para mí, esto no es un trabajo. Es mi corazón, es mi pasión».

Está claro que, además de arrancar sonrisas, para ella es importante conectar a los visitantes con la historia de Nueva York. «Solía trabajar cerca del World Trade Center y recuerdo cuando lo construyeron. Y, años después, estaba justo aquí, en el Empire State Building, cuando lo vi caer. Es desgarrador, pero esa vista del lado sur es un recordatorio de nuestra historia».

Empire State Building

El lado sur de Manhattan

La vista que suscita peticiones de lo más variopintas

Es el momento que estábamos esperando. Iniciamos un viaje hacia la cima en un ascensor que nos tapona los oídos y que combina la estética art déco con una melodía pegadiza y efectos de iluminación atmosféricos. «Ahora vamos a la cima del mundo», dice Renita con la energía de Jack en la proa del Titanic.

El cielo está despejado. El ambiente es relajado. Y las vistas son es-pec-ta-cu-la-res. Es el comienzo perfecto para un viaje; casi se pueden oír los créditos iniciales de una aventura neoyorquina (con Empire State of Mind de fondo, obviamente), puntuados apenas por el sonido de las bocinas y las sirenas.

Desde la plataforma interior superior (el mirador de la planta 102) se obtienen unas vistas panorámicas de 360 grados de casi todo Manhattan, y se está más calentito. Desde la plataforma exterior inferior (el mirador de la planta 86) se vive la experiencia clásica del Empire, con la valla de acero inoxidable enmarcando las vistas y los famosos prismáticos repartidos por doquier. La plataforma inferior está incluida con tu entrada estándar al observatorio, mientras que la superior es un extra que puedes añadir pagando una mejora.

Las vistas

¡Vaya vistas!

Mientras Renita nos explica lo que vemos, le preguntamos si los visitantes suelen hacer peticiones extrañas. «La Trump Tower», dice señalando un rascacielos de aspecto anodino. Vaya, no es tan dorada ni llamativa como imaginábamos. «Y también quieren saber dónde aterrizó el avión Sully», señala a la izquierda del río Hudson, justo detrás de Edge.

«Este es mi momento favorito del día para estar aquí», añade. «Porque se puede ver todo. El atardecer y la noche son preciosos, pero no sabes realmente qué es lo que estás mirando».

Edificios

Todos los lugares de interés importantes

El Imperio contraataca

Una característica destacada de la selva de asfalto son, por supuesto, los otros rascacielos y miradores. Renita nos los señala: personas diminutas como motas de polvo en las plataformas, probablemente devolviéndonos la mirada. 

«¿Has estado en los otros miradores?», preguntamos con cautela. Ella nos ve venir. 

«En algunos. Sabes, están bien, tienen las vistas. Pero no tienen la historia que tenemos nosotros». 

O a la anfitriona perfecta, pensamos. Una parte tan fundamental de la experiencia del observatorio como el propio Empire. 

Atardecer en el Empire State Building

«Para algunas personas, venir aquí es el sueño de su vida»

Preguntas rápidas para la Reina 

Después de todo, ella tiene cosas que hacer y lugares donde estar. 

Película favorita basada en el edificio: Tú y yo (An Affair to Remember) 

Aperitivo neoyorquino clásico favorito: Junior’s, para la mejor tarta de queso 

Famoso favorito avistado (además de Buddy): David Beckham

Lugar favorito para comer cerca del Empire: Koreatown 

Cosa gratuita favorita para hacer en Nueva York: Cruzar caminando el puente de Brooklyn 

Recomendación (para primerizos): Siempre le digo a la gente que visite la Zona Cero porque el 11-S cambió el mundo. Entenderás mejor a los neoyorquinos. Somos personas que nos mantenemos unidas cuando más se nos necesita. 

Gorras del Empire State Building

Empire State Building, ¡pero con mucho estilo!

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*Vive en primera persona lo que ocurre entre bastidores en el Empire State con un Premium Tour; no está incluido en la entrada normal para el observatorio.

Selina Whitby
Director/a de contenidos

Selina is a copywriter and seasoned backpacker who has visited over 50 countries if you count Vatican City, which she does. Her most memorable travel experiences include tubing in Vang Vieng, doing New Zealand’s Nevis Bungee with a fear of heights, and taking a nine-hour flight with a toddler. On her bucket list is Rio Carnival in Brazil, walking the Camino de Santiago, and flying First Class (when she wins the EuroMillions).

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