Aunque los neoyorquinos se quejen (es un rasgo característico), lo cierto es que disfrutan de un sistema de transporte público eficiente y seguro que sirve a millones de personas a diario. Es casi cosa de magia. Tanto el metro como los autobuses de Nueva York funcionan 24 horas al día, 7 días por semana.

Además, la mayor parte de la isla de Manhattan, donde se concentran la mayoría de las atracciones de interés para los visitantes, está organizada en una práctica cuadrícula, con las calles y las avenidas numeradas. Si te bajas en la calle 42 y Broadway y tu destino está en la 47, y empiezas a caminar y llegas a la 41, enseguida te das cuenta de que vas en el sentido contrario. ¿Empiezas a entender?

De cualquier manera, te conviene si no estudiar, al menos familiarizarte un poco con las diferentes maneras de moverte por la ciudad antes de lanzarte a recorrer la Gran Manzana. 

 

El metro de Nueva York

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El metro de Nueva York es la forma más eficaz de desplazarse en la ciudad. Aunque el intrincado entramado de colores, letras y números puede parecer confuso, este viejo y fiable sistema cubre prácticamente todos los rincones de la ciudad de Nueva York. El metro de Nueva York es uno de los más antiguos del mundo y, francamente, se nota en el estado de algunas de sus estaciones.

A pesar de que tiene sus fallas, la mayoría de los neoyorquinos utilizan el metro cada día para sus desplazamientos en lugar de manejar en las siempre congestionadas calles y avenidas. Sigue alert.mta.info para obtener la información actualizada sobre retrasos o reparaciones.

La mejor manera de navegar por el metro es familiarizarse con el famoso mapa. Esta obra de arte te dirá todo lo que necesitas saber, siempre y cuando sepas más o menos dónde estás y a dónde vas. Una vez que hayas encontrado tu parada de destino e identifiques la línea que tienes que tomar, presta atención en las estaciones si el tren va hacia el Uptown (norte) o hacia el Downtown (sur). Los términos “uptown” y “downtown” son relativos al lugar en el que te encuentras en ese momento.

Un error muy común es subirse al tren “express” y ver pasar tu estación a toda velocidad. Esto sucede porque varios trenes hacen el mismo recorrido, pero unos son “locales” (paran en todas las estaciones), y otros son “express” (no paran en todas las estaciones, ahorrando mucho tiempo). Así que atentos a este pequeño detalle.

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Para facilitar la navegación, puedes recoger una copia gratuita del mapa en la mayoría de las estaciones de metro (es un bonito recuerdo de tu viaje), o puedes descargarlo en tu teléfono. La etiqueta del metro de Nueva York es sencilla: deja salir a la gente antes de entrar a los vagones, camina rápido y en el carril de la derecha cuando te desplaces por los túneles, escaleras y pasillos que conectan las estaciones, y no te lo tomes personal cuando alguien parezca enojado o impaciente contigo. Así son.

Otras reglas no escritas son: no comer, no apoyarte en los tubos en el centro de los vagones (son para agarrarse y no caer), y llevar tu mochila hacia adelante

 

Autobuses

Al igual que el metro, los autobuses municipales están gestionados por la MTA (Metropolitan Transit Authority). Están disponibles en todos los distritos de la ciudad y ofrecen transporte a algunas zonas a las que no llega el metro. En la mayoría de los autobuses de la MTA puedes utilizar la misma MetroCard del metro (solo los autobuses exprés no aceptan MetroCards ilimitadas).

Ventajas: son mucho más cómodos para las personas con movilidad limitada y para gente que lleva bebés en carriolas, y aunque son más lentos, puedes ver el paisaje de la ciudad por las ventanas.

 

Citibike (y otros tipos de renta de bicicletas)

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Como en muchas otras ciudades hoy en día, la bicicleta va ganando terreno a los carros en NYC. Cada día hay más carriles exclusivos para moverse sobre dos ruedas, y opciones de rentar estos vehículos imposibles de perfeccionar.

Quizá el programa más popular sea Citibike, un sistema de bicicletas compartidas, disponible en toda la ciudad, que ofrece renta a corto plazo, ya sea con un abono anual o un pase de un día para visitantes. Con el pase de un día puedes montar tantas veces como quieras en turnos de media hora por 15 dólares en el momento en el que este artículo se publica (de la manera que va la economía en estos momentos, todo puede cambiar de la noche a la mañana).

Descárgate la aplicación Citibike para obtener información sobre las estaciones más cercanas, incluyendo un mapa de disponibilidad en tiempo real. Si prefieres rentar una bicicleta propia, sin estar limitado al plazo de media hora, puedes probar con Unlimited Bike Rent o Blazing Saddles. Blazing Saddles tiene bicicletas de crucero en South Street Seaport y en el muelle 84, mientras que las otras dos empresas ofrecen rentas y recorridos en Central Park y Brooklyn Bridge.

 

Autobús turístico “hop-on hop off”

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Una de las formas más cómodas e informativas de ver Nueva York es a bordo de un autobús de dos pisos de Big Bus. Estos autobuses ofrecen varias rutas, todas ellas con un guía turístico en persona que va narrando historias y anécdotas, y tienen paradas en la mayoría de las principales atracciones en las que te puedes bajar. Puedes tomar el Big Bus como una excursión y hacer todo el circuito (cada ruta dura entre 2 y 2,5 horas) o subir y bajar donde te convenga.

Ten en cuenta que los autobuses circulan entre el tráfico de Nueva York y pueden ser bastante lentos. No es la mejor opción de transporte cuando tienes prisa, pero es una buena manera de conocer la ciudad cuando llegas por primera vez. 

 

¡A pie!

Chinatown in Manhattan.

 

La forma más popular de moverse por Nueva York es, sin duda, caminar. Nueva York es una de las ciudades más transitables debido a su densidad en un terreno relativamente pequeño, y porque casi no hay colinas. Técnicamente se puede recorrer a pie toda la isla de Manhattan en un día. Cuando visites Nueva York, empaca un par de zapatos cómodos, porque lo más probable es que vayas a caminar bastante.

Manhattan por encima de la calle 14 es muy fácil de recorrer a pie porque las calles están organizadas en forma de cuadrícula. Las 12 avenidas van de norte a sur y las más de 200 calles las cruzan de este a oeste. El límite entre el lado este y el oeste lo marca la Quinta Avenida. Las cosas se complican más al sur de la calle 14, en la parte más vieja de la ciudad, donde, en algunos barrios, las calles se vuelven más laberínticas. Prende tu aplicación favorita de mapas para orientarte por acá.

 

New York Water Taxi (y otras formas de navegar)

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La ciudad de Nueva York es esencialmente un conjunto de islas rodeadas por el mar y por dos ríos, el East River y el Hudson. Por lo tanto, muchos ferris y transbordadores dan servicio por las aguas de Nueva York. Uno de ellos es el New York Water Taxi, que ofrece paradas a lo largo de los diferentes muelles entre Manhattan y Brooklyn para que subas y bajes.

Para ir a la Estatua de la Libertad y a Ellis Island tendrás que usar el ferry Statue Cruises que sale de Battery Park. Para el transporte entre Brooklyn y Manhattan, puedes utilizar el East River Ferry, o el New York Water Taxi. Uno de los tours más populares entre visitantes y locales es el paseo alrededor de Manhattan de la Circle Line. Todo un clásico, y si lo haces al atardecer, será inolvidable.

 

Taxi

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Nada más típico de NYC que sus taxis amarillos. Son cómodos, rápidos y te llevan prácticamente a cualquier sitio. El inconveniente es el precio, claro. Si solo te mueves en taxi te costará caro. Además, a ciertas horas del día y en algunas rutas son francamente muy imprácticos. Llegas antes caminando.

Pero si por ejemplo vas muy cargado (¿compraste demasiados libros en la librería Strand?), o si es de noche y estás muy cansado, un taxi amarillo es una experiencia que hay que tener al menos una vez en tu vida, sobre todo si te toca un taxista platicador. 

Los taxis de Nueva York están estrictamente regulados, por lo que no hay que preocuparse de que te timen. Independientemente de la distancia que recorras, recuerda dar propina a los taxistas, preferiblemente en efectivo.

 

Uber (y otros programas de transporte compartido)

Uber se ha vuelto increíblemente popular en los últimos años. Este tipo de aplicaciones tienen algunas ventajas sobre los taxis. Suelen ser más baratos y te van a recoger estés donde estés. Puedes llamar a un Uber (o Via, Lyft, Juno/Gett, o cualquier otra, hay muchas) en cualquier momento y en pocos minutos tu coche te estará esperando.

Un inconveniente es que en las horas punta, en las zonas más populares, Uber tiene precios elevados, por lo que puedes acabar pagando mucho más de lo que pagarías en un taxi. Por ejemplo, si necesitas que te lleven un viernes por la noche del West al East Village, tal vez te convenga más parar un taxi amarillo en la calle que llamar a un Uber. En los barrios más alejados del centro, las aplicaciones tipo Uber son casi siempre la única opción. 

 

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Si te gusta viajar, te alegrará conocer en New York Pass de Go City, con el que podrás ahorrar más del 40% en el costo combinado de las atracciones turísticas principales de la ciudad. Con una larga lista de experiencias y atracciones asociadas, el New York Pass te ayuda a planificar tu viaje, para que aproveches tu tiempo y tu dinero al máximo. ¡Buen viaje!

 

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